Aire.
jueves, noviembre 19, 2009 | Author: Betelgeuse Orion
Nunca pasa nada. Nada sucede. Todo está bien. Las cosas van cambiando conforme va pasando el tiempo,
y está bien. Nuevas oportunidades y formas de crecer. Nuevos retos. Sonríes y sigues adelante.

Pasa el tiempo, y la carga se hace más grande. Está bien, no puedes disfrutar tanto, sino simplemente tratar ya de llevar todo adelante con éxito. Pero te dices, con eso estoy satisfecha, me siento realizada ya que soy eficiente. Esto me hace sentir bien, y por tanto disfruto con ello.

Sigues, y más adelante no hay ningún cambio de ritmo. Las tareas, "retos" y misiones se añaden sin cesar... y respiras... Inspiras todo el aire que eres capaz, y lo expulsas más tarde lejos de tí. Y sigues adelante, porque es lo que debes y quieres hacer. Y con ello, piensas que basta.

Poco después, no cambia la cosa. De repente, empiezas a sentirte insegura. No sabes en qué momento debiste decir basta, o plantearte las cosas. La vida gira en torno a ti a tal velocidad que ya no te da tiempo a alcanzarla, porque tienes demasiado entre ella y tú.

Un día, algo te hace parar. Un buenos días, un "podrías...?". Y te encuentras aterrada, perdida. No sabes seguir, continuar o avanzar. Ya no sabes cómo hacías para llevar todo aquello que te rodeaba sin que se derrumbara a tu alrededor sepultándote. Pretendes respirar, pero ya no encuentras el aire. Y te entra el pánico, porque no tienes ni siquiera la entereza suficiente para mantener lo poco que te queda de dignidad. Las lágrimas salen, y no sabes cómo detenerlas.

Hay momentos en que o paras, o algo lo hará, bien sea lo que te rodea, o tú mismo. El problema es saber  cómo mantener tu vida... sin llegar a este límite.

Hoy necesito un abrazo.
Amigos.
domingo, septiembre 06, 2009 | Author: Betelgeuse Orion
Ayer fue un gran día. Volví a casa, aunque fuera de visita. Realmente es la mejor forma...

Visto que no voy muy frecuentemente, y que cuando lo hago, me dedico casi exclusivamente a la familia, esta vez decidí que era el turno de mis grandes olvidados. Esos amigos a los que tengo abandonados, y no saben nada de mí. En su época, fueron muy importantes para mí, y ahora, en la distancia, lo siguen siendo.

Empecé a llamar, sin demasiadas esperanzas. Cuál fue mi sorpresa, cuando me recibieron con los brazos abiertos... El viernes ya tenía 4 propuestas para cena, cafés y cervezas varias. Así que me preparé.

El sábado, llegaba tarde. Visto que siempre he tenido que esperar, ahora guardo un tiempo prudencial antes de salir de casa... Iba por la calle, con prisas, cuando vi un coche, y una persona conocida, que me veía al mismo tiempo, dejaba el coche como podía para no molestar demasiado, y salía para darme un abrazo sin palabras.

Hacía 6 años desde nuestra última conversación, y 3 desde la última vez que nos vimos. Mi amigo, con mayúsculas. La persona con quien más he compartido, desde que teníamos 12 años, hasta que nuestros caminos, o la diferente forma de cada uno de llevar el día a día, nos obligaron a distanciarnos. Ahora le veía, y volvía a ser él. Esa persona que sólo con mirarme sabe qué estoy pensando. Y viéndole los ojos sé qué va a decir.

Cancelé los planes para la noche, y él lo hizo también. Estábamos nerviosos, cada uno porque no fuera una de esas escenas que cada uno llega a una hora, y nunca se encuentra con el otro. Habíamos perdido los móviles, los correos. Descubrimos que por separado nos buscábamos.

A las dos de la mañana seguíamos hablando deprisa, sin parar, poniéndonos al día cada uno, y demostrando al otro lo que nos habíamos necesitado. Era más lo que no contábamos, que lo que realmente dijimos. Nos despedimos, ya con un hasta luego. Yo no debía llegar tarde, él tenía todavía que estudiar. Marchamos con una sonrisa tonta, que a mí todavía me durará por un tiempo, estoy segura.

Me dijo que vendría a Madrid. Yo no dije que volvería a Valencia, pero haré lo posible. Ahora tengo una buena razón. El domingo tiene una audición, antes de presentarse a la prueba de acceso al conservatorio. Yo estaré con él, en la distancia, como siempre lo he estado. Y él ahora... lo sabe. Suerte, Héctor. Espero verte muy pronto.
Entrevista de trabajo.
domingo, septiembre 06, 2009 | Author: Betelgeuse Orion

En una selección de personal en Volkswagen:
Ya hice cosquillas a mi hermana sólo para que dejara de llorar, ya me quemé jugando con una vela, ya hice un globo con el chicle y se me pegó en toda la cara, ya hablé con el espejo, ya jugué a ser brujo. Ya quise ser astronauta, violinista, mago, cazador y trapecista, ya me escondí atrás de la cortina y dejé olvidados los pies afuera, ya corrí por el timbre del teléfono, ya estuve bajo la ducha hasta hacerme pis.
Ya robé un beso, confundí los sentimientos, tomé un camino errado y sigo andando en lo desconocido.
Ya raspé el fondo de la olla donde se cocinó la crema, ya me corté al afeitarme muy apurado y lloré al escuchar determinada música en el bus. Ya traté de olvidar a algunas personas y descubrí que son las más difíciles de olvidar.
Ya subí a escondidas a la azotea para agarrar estrellas, ya subí a un árbol para robar fruta, ya me caí por una escalera.
Ya hice juramentos eternos, escribí en el muro de la escuela y lloré sentado solo en el piso del baño por algo que me pasaba, ya huí de mi casa para siempre y volví al instante siguiente. Ya corrí para no dejar a alguien llorando, ya me quedé solo en medio de mil personas sintiendo la falta de una sola.
Ya vi ponerse el sol y cambiar al rosado y al anaranjado, ya me tiré a la piscina y no quise salir más, ya tomé whisky hasta sentir mis labios dormidos, ya miré la ciudad desde arriba y ni aún así encontré mi lugar.
Ya sentí miedo de la oscuridad, ya temblé por los nervios, ya casi morí de amor y renací nuevamente para ver la sonrisa de alguien especial, ya desperté en medio de la noche y sentí miedo de levantarme. Ya aposté a correr descalzo por la calle, grité de felicidad, robé rosas en un enorme jardín, ya me enamoré y creí que era para siempre, pero era un “para siempre” por la mitad.
Ya me acosté en el pasto hasta la madrugada y vi cambiar la luna por el sol, ya lloré por ver amigos partir y luego descubrí que llegaron otros nuevos y que la vida es un ir y venir permanente. Fueron tantas cosas que hice, tantos momentos fotografiados por la lente de la emoción y guardados en ese baúl llamado corazón. Ahora un formulario me pregunta, me grita desde el papel:
– ¿ Cuál es su experiencia ? 
Esa pregunta hizo eco en mi cerebro.Experiencia…. experiencia… ¿ Será que cultivar sonrisas es experiencia ? No, tal vez ellos no saben todavía ver los sueños. Ahora me gustaría preguntarle al que redactó el formulario: ¿ Experiencia ? ¿ Quién la tiene; si a cada momento todo se renueva ?